martes, 10 de agosto de 2010

Es difícil cambiar los hábitos después de años de aplicar los mismos procedimientos de trabajo, sobre todo cuando la tarea no tiene en cuenta la seguirad como norma y los malos hábitos exponen a riesgos que no se justifican.
Cómo convencer a los capataces y obreros que el ganar tiempo en el trabajo no vale más que su vida y que la productividad no se consigue a costa de exponerlos a accidentes y librándolos a su buena suerte " ... y que Dios te ampare". Definitivamente, deben conocer los riesgos y asumir que no son héroes de historietas por lo que no siempre van a salir airosos de cualquier situación que conduzca a un accidente. Su capacidad de entendimiento los tiene que llevar a asumir que son responsables de al menos el 85 % de las cosas que viven.
Nada es simple coincidencia, todo obedece a un transcurrir de circunstancias hilvanadas a las que llamamos causalidades y es así que el hombre va interrelacionándose con el medio construyendo su realidad. Pensar y actuar es una actividad característica de los seres humanos. He aquí la cuestión. Pensar anticipándose a los hechos para actuar en consecuencia.
Nuestro objetivo como capacitadores en Higiene y Seguridad es bajar los niveles de riesgos. que Juan, Pedro,... todos, sean personas proactivas; que facilitemos la retroalimentación de sus pensamientos para mejorar su actuación y en consecuencia no cometan actos impropios.
Hay que intentarlo, comenzando con los cuestionamientos que les permitan reflexionar sobre sus actitudes (una especie de retórica aplicada por los filósofos griegos).
Tal el siguiente ejemplo: Juan , un joven operario que no supera los 23 años, con 3 años antigüedad en la empresa, al borde de un pozo de aproximadamente 2mx2mx2m, esperando ingresar a la excavación para colocar el caño de 200mm que sus compañeros, ya familiarizados con el trabajo, están uniendo por termofusión. A 100m de allí, José el Jefe del grupo, está manejando la tunelera, perforando el túnel que contendrá al caño cloacal ( con ahorro de tiempo, costos y todo el riesgo que implica el zanjeo).
- Juan, ¿qué pasaría si el suelo se desmoronara cuando estés trabajando en el pozo?
-Lo sacamos enseguida porque vamos a estar mirando- contestan enseguida Pedro y Cacho
- Ah si? y cómo?
- Le tiramos una cuerda
- Y ¿dónde está la cuerda?
Pedro señala una que se ubica a mas de 20m del lugar. -Además tenemos una escalera- agrega.
- ¿Dónde? no la veo.
- Está allá en la esquina, la tiene José- dice Juan
- ¿No sería conveniente que la tuvieran uds. ya que vos vas a bajar al pozo?
- Yyy siii, enseguida la ibamos a ir buscar... Pedro, andá a traer la escalera!- Dice Juan.
Y la charla siguió respecto al tipo de suelo y su confianza en la estabilidad de las paredes.

Continuará.

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